El 30 de junio en casi 750 ciudades de los Estados Unidos, incluyendo cuando menos 11 en Tennessee, cientos de miles de nosotros nos volcamos a las calles para exigir que las familias permanezcan juntas y en libertad.

Esta increíble movilización sucedió en respuesta a la despiadada decisión del presidente de separar a más de 2,300 niños de sus padres en nuestra frontera sur. Marchamos para dar fin a la política de cero tolerancia, para expresar con firmeza y claridad que la solución a la separación de las familias no puede ser el arresto de las familias y que la administración debe, de inmediato, reunificar a las familias separadas. Tenemos que mantener la presión, pero debemos demandar más que la unidad de las familias.

La Coalición por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados de Tennessee (TIRRC) está haciendo un llamado a todos los habitantes de Tennessee que marcharon el 30 de junio para que firmen este compromiso a seguir luchando por las familias inmigrantes y para conseguir una visión más amplia de la justicia para los inmigrantes.


Este fin de semana fue poderoso. El 30 de junio en casi 750 ciudades de los Estados Unidos, incluyendo cuando menos 11 en Tennessee, cientos de miles de nosotros nos volcamos a las calles para exigir que las familias permanezcan juntas y en libertad.

Esta increíble movilización sucedió en respuesta a la despiadada decisión del presidente de separar a más de 2,300 niños de sus padres en nuestra frontera sur. Marchamos para dar fin a la política de cero tolerancia, para expresar con firmeza y claridad que la solución a la separación de las familias no puede ser el arresto de las familias y que la administración debe, de inmediato, reunificar a las familias separadas. Tenemos que mantener la presión, pero debemos demandar más que la unidad de las familias.

El ver a nuestro gobierno torturar a las familias al separar a niños de sus padres ha demostrado la brutalidad que pueden actuar nuestras autoridades de deportación y el sistema migratorio, pero debemos asegurar que este momento nos enfoque más claramente en la crueldad sistémica de las autoridades de migración. Debemos ver la perspectiva general y las causas fundamentales de esta crisis. Necesitamos que este fin de semana sea el comienzo de un movimiento masivo de justicia para los inmigrantes que tenga una visión y demandas audaces.

El principal objetivo de las crueles políticas de la administración en la frontera no era la separación de las familias, así que el mantenerlas unidas no puede ser nuestra única demanda.

Debemos continuar luchando hasta que se terminen las ruines políticas de cero tolerancia, separación familiar y arresto, y que los miles de familias que han sido separadas vuelvan a estar reunidas.

También debemos pelear por parar la separación de las familias y la detención masiva de inmigrantes en nuestras propias comunidades—desde las redadas masivas en comunidades como Bean Station hasta el nuevo acuerdo 287(g) del Condado de Knox.

Debemos defender el asilo y los derechos de las personas que están buscando seguridad aquí. La administración reconoce que su política de cero tolerancia y separación familiar es con el propósito de desalentar la migración. Quieren hacer que el proceso de pedir asilo sea tan insufrible que las familias escogerán no huir de la violencia en su país de origen, y están poniendo en práctica todas las estrategias que se les ocurren para cerrarles las puertas a las personas que están buscando refugio aquí.

Debemos hacer un llamado a poner fin a estas políticas y persecuciones y urgir al Congreso a que anule las leyes que criminalizaron la migración originalmente. La política de cero tolerancia que exige que toda persona que cruza la frontera sea acusada penalmente es parte de una criminalización mucho más amplia que la que ha estado en práctica por muchos años y que está a toda marcha bajo la administración Trump.

La crisis humanitaria en la frontera expuso la brutalidad de las autoridades de la Patrulla Fronteriza y de Aduanas (Customs and Border Patrol, o CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, o ICE), pero estas agencias han estado aterrorizando comunidades y desgarrando familias por años en todas partes del país. Cada año, el Congreso le da a estas agencias fuera de control un financiamiento exorbitante sin ninguna supervisión.

Al exigir que nuestras leyes migratorias nacionales se sustenten en nuestros valores como nación, no podemos ignorar que las agencias que se encargan de imponer estas leyes descompuestas son una afronta absoluta a nuestros valores. Debemos abolir a ICE y la CBP y reimaginar y reconstruir a estas agencias para que reflejen mejor nuestros valores y aspiraciones como nación. Este verano, cuando el Congreso apropie el dinero para las agencias federales y vote acerca del presupuesto, debemos exigirles que retiren el financiamiento a ICE y a la CBP.

Gracias por actuar para detener la separación de las familias, por llamar a sus representantes en el Congreso, por donar, por su acto de presencia el fin de semana pasado en la marcha. Esta administración no detendrá su campaña para destruir a las familias inmigrantes y desmantelar nuestros sistemas de protección, así que tampoco podemos parar nosotros.