Dreamers de Tennessee, orgullo latino.
Muchas organizaciones y personas particulares han agradecido y felicitado al presidente Obama por el anuncio de detener las deportaciones de los inmigrantes más jóvenes, conocidos como Dreamers. 
Pensar en la decisión presidencial como un acto de magnificencia humanitaria resulta un poco más que ingenuo. No fue una decisión basada en el derecho humanitario, fue una decisión político-electoral.
El Presidente no tiene asegurada su reelección y tiene una deuda electoral con los votantes latinos que según las encuestas le estaban retirando su apoyo, no solo por sus promesas incumplidas sino por el número demencial de deportaciones que se han hecho bajo su mandato.
Esta idea de la “generosidad” presidencial ignora de tajo el que puede ya ser considerado como el movimiento de hispanos más organizado y amplio en la historia de los Estados Unidos, incluso por encima de la organización del gran Cesar Chávez, el movimiento de los Dreamers tiene desde ya ganado un puesto de honor en la historia de los hispanos que vivimos en Estados Unidos. 
Los Dreamers de Tennessee.
Son ahora los Dreamers una importante parte de la voz latina. Sus acciones audaces; caminatas a través del país, actos de desobediencia civil, hacerse arrestar en oficinas de legisladores, ocupar oficinas de la campaña de Obama, su visión política, su presión constante a los poderes estatales y nacionales y pregonar los incumplimientos de la administración Obama para con los latinos han hecho que casi a diario en el país haya un titular dedicado a una acción de los Dreamers.
Los jóvenes inmigrantes de Tennessee para nada han estado al margen de esta lucha nacional. Se han comprometido y organizado, especialmente en Nashville y Memphis.
A los Dreamers se les debe vencer el miedo de salir a la luz a la luz pública a decir mi nombre es fulano de tal, soy indocumentado y estoy acá para luchar por mis derechos, que como ser humano tengo.
En Memphis Youth for Youth y en Nashville Jóvenes Unidos por un Mejor Presente, J.U.M.P., con su trabajo de soñar y construir juntos son ejemplos para la generación de latinos que les precede y las que les sucedan.
Gaby.
Gabriela Márquez- Benitez, Gaby, tenía 16 años cuando vio un volante en la pared explicando que era el DREAM ACT acompañado de una petición para firmar y que fuera aprobado. Era el año 2004 y ella estaba en décimo grado en una escuela de Memphis.
Sin pensarlo mucho tomó la petición de la pared, le sacó fotocopias y empezó a repartirla y a explicarla a cuanta persona se le atravesó en el camino.
Ese fue el comienzo de Gaby en lo que se ha convertido en la razón de su vida, la conquista de los derechos fundamentales de los inmigrantes latinos en el país. Hoy, Gaby es la organizadora de TIRRC para el este de Tennessee y considerada por muchos como una de las grandes realidades y con mayor proyección del movimiento por los derechos de los latinos en Tennessee y la región.
El papel que Gaby fotocopió cuando era solo una adolescente era un evento organizado por TIRRC, coordinado por Francisco Flores en Memphis, señalado por varios como el Dreamer pionero en el oeste del Estado.
“Con Francisco y con TIRRC, empecé a hacer entrenamientos para hablar con los medios, aprendí a organizar marchas, participé en marchas en Washington y fui una de las líderes de la gran marcha en Memphis en el 2006. Estuvimos en muchos eventos, me acuerdo que hasta salimos en Univisión” Recuerda Gaby.
Luego de las grandes marchas en Washington D.C. por la reforma migratoria, alguien le comentó que un jovencito de 17 años quería hablar con ella para formar un grupo de jóvenes inmigrantes en Memphis. Ese chico era Patricio González quien con Gaby y otros Dreamers fundan Youth for Youth.
En 2012 Patricio Gonzáles hizo una caminata por tres estados del sur llamada: Caminata Contra el Miedo. Su caminata y el mensaje en contra del miedo tuvieron mucha visibilidad.
Ya en la universidad Gaby hace un documental acerca de la vida de los inmigrantes latinos en Memphis. Organiza proyecciones y foros, pone el tema migratorio en la mesa y visibiliza el drama humanitario de miles de familias. 
“El 2010 fue un duro golpe para todos, estábamos tan ilusionados con la votación de DREAM ACT en el Congreso nacional y cuando vimos que perdimos fue tan duro. Hubo como un luto en el movimiento de los jóvenes en Memphis, fue un duro golpe, pero logramos reponernos”, comenta Gaby.
“Hoy, en esta ya mitad del 2012 Youth for Youth tiene los ánimos renovados, los chicos están con muchas ganas y de hacer un montón de cosas” dijo Patricio González.
Uno de los episodios más duros en la vida de Gaby fue el proceso de deportación sufrido por su señor padre. Pero a la vez le sirvió para comprender, en carne propia, la situación de las familias inmigrantes y el dolor que implica el constante temor a ser separado de las personas amadas. 
Gaby ha resuelto su situación migratoria, con esfuerzo estudió primero en un colegio comunitario y luego se graduó de la Universidad de Memphis.
La entrevista para este artículo fue concedida por Gaby, desde un aeropuerto, ella iba a Phoenix, Arizona, a participar en un evento en contra de la aprobación por parte de la Corte Suprema de Justicia de la SB 1070, la ley racista de Arizona.
Nao
En 2004 Naomi Florentino, Nao, de 13 años de edad en ese entonces, fue con sus padres a ver un partido de fútbol al sur de Nashville. Al final del partido un gabacho alto que hablaba muy bien el español se acercó a donde estaban ella y su familia; les entregó un papel donde se invitaba a los padres de familia a una reunión para hablar del DREAM ACT. 
- El Dream, ¿qué? perdón -, preguntaron.
Fue así que el fundador de TIRRC, David Lubell, (el gabacho alto, que repartía volantes y hablaba muy bien español) empezó a trabajar por el DREAM ACT en Nashville.
Para el 2004, de la mano de Lubell, fueron tres jóvenes inmigrantes los que pueden ser considerados los pioneros en la lucha por la conquista de los derechos de los jóvenes inmigrantes en Nashville, Zullet Chávez, Sheky Rojas y Abraham García.
“En ese tiempo TIRRC invitaba era a los padres de familia para hablar de DREAM ACT, la comunidad andaba con mucho temor para participar, mucho menos para permitir que sus hijos fueran a reuniones solos”, recuerda Nao quien milita en el movimiento social de los jóvenes inmigrantes desde esos tiempos, cuando David Lubell le entregó un volante después de un partido de fútbol. 
“Cuando empecé a ir a las reuniones yo ni siquiera estaba en secundaria. Claro tampoco entendía bien lo que significaba ser indocumentada ni como me podría afectar, pero a medida que vas creciendo pues la realidad, a veces como una bofetada en la cara, te dice que no eres como los demás, que eres diferente por no tener un “social security number”, que no puedes conducir un auto, ni aspirar a las mismas oportunidades para estudiar que tus compañeros de secundaria”.
En esa época el contexto de los Dreamers era completamente diferente al de hoy. Los jóvenes no se atrevían a revelar públicamente que eran indocumentados, vivían en las sombras con miedo a la deportación y en su mayoría con la negativa de sus padres para participar en actividades. Todo esto impidió el desarrollo más temprano del movimiento Dreamer en Tennessee.
“Para el 2008 yo entró a Lipscomb University a estudiar ingeniería mecánica. Con un gran esfuerzo de mis padres puedo pagar la matrícula. Ese año gano una beca de la NASA, pagaba todos mis estudios, incluso me mandan un reconocimiento como un trofeo, pero cuando todo estaba listo para que yo viajara a recibir formalmente la beca, me informan que ya no me van a dar la beca porque soy indocumentada. Se me derrumbó el mundo” recuerda Nao. 
“En Nashville lo que realmente disparó el movimiento de jóvenes fue la llegada de Amelia, (Amelia Post coordinadora estatal para la juventud de TIRRC). El movimiento por los derechos de los jóvenes dejó de ser un asunto de los padres de familia, nosotros mismos empezamos a organizarnos y a hacer cosas que antes ni hubiéramos pensado. Hicimos el Comité de Dreamers de Nashville y empezamos a trabajar localmente por el DREAM ACT”, relata Naomi.
“El golpe más duro para el grupo de Nashville fue en 2010 cuando faltaron unos pocos votos para que aprobaran el DREAM ACT. Llevábamos como dos años de trabajo, haciendo cosas para que los congresistas nacionales de Tennessee votaran a favor. Fue muy duro. Pero nos sirvió para pensar que no podíamos concentrarnos solo en los problemas de los jóvenes, sino en todo lo que le pasa a la comunidad, por eso fundamos J.U.M.P.”, cuenta Nao.
Nao fue una de las primeras hispanas indocumentadas en entrar a la universidad en Nashville, estudia Ingeniería mecánica. Cada año en la universidad de Nao cuesta casi 30 mil dólares. Ha tenido que dejar sus estudios varias veces para trabajar y juntar el dinero para un semestre. El sueño de Nao es hacer piezas mecánicas para ayudar a niños con discapacidades físicas, va a regresar a la universidad en este otoño. 

Lo realmente valioso de Nao y de muchos otros jóvenes indocumentados es que a pesar de las dificultades no renuncian a sus sueños. Si no tiene dinero para el siguiente semestre, Nao se sale y trabaja, cuando junta el dinero regresa aun así tiene tiempo y vida para dedicarle al trabajo en favor de la comunidad inmigrante de Nashville.
Entereza, es una de las palabras que encaja perfectamente en la descripción, de cómo, Naomi Florentino, enfrenta a las dificultades.
Lo que sigue para los Dreamers de Tennessee.
Los Dreamers de Tennessee no se detienen, concientes que el anuncio del gobierno es solo un paso y que todo sigue por hacer, el pasado martes jóvenes de Youth for Youth de Memphis y J.U.M.P. de Nashville se reunieron en Nashville para discutir acerca de la campaña, Tuition Equallity Now, TEN, por medio de la cual se busca que los jóvenes tengan igualdad en los costos de la matrículas en Tennessee.
También los jóvenes están preparando sesiones informativas en las diferentes ciudades del Estado para explicar los por menores del anuncio del gobierno sobre el alto a las deportaciones de los Dreamers.
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